domingo, 21 de septiembre de 2008

Comentarios de Lectores..Con ojo bién crítico

Estimado Walter Marcelo,Gracias por pedirme mi opinión. He disfrutado leyendo su libro porque no solo se dedica a la presencia de Adolf Galland en la Argentina, sino que evalua una parte importante de la historia de nuestra aviación y de las posibilidades desperdiciadas (y van...?) de un desarrollo nativo autónomo del potencial aeronáutico. La presencia de Tank, Horten, Henrici, en el diseño, y de Baumbach, Behrens, Galland y Rudel, en la puesta a punto, organización y desarrollo de la aviaci¢n militar y de sus aviadores;Qué sistema de armas antibuques podríamos haber utilizado 30 años más tarde sin depender de los franceses!Yo tenía leídas las memorias de Galland y la biografía escrita por Constable y Tolliver, con lo que me imaginaba como cierto que Galland era el padre de nuestra aviación de caza, de todos sus manuales, que nuestros pilotos habían aprendido siendo sus wingmen en repetidos vuelos formales e informales, que antes de su llegada la formación de nuestros pilotos era muy precaria. Que era profundamente respetado por sus pares de grado (valga la descripción de la invitación a la Fiesta Anual a la que concurre con ropa de gala luciendo, a pedido, su Cruz de Caballero con Hojas de Roble, Espadas y Diamantes, frente a los agregados militares soviéticos, una verdadera provocación para la ‚poca, pero muy argentino!)En su libro, si interpreté‚ bien (quizá no haya sabido leer entre líneas) Adolf Galland es presentado como un burócrata, con escasa inclinación para demostraciones in vivo en jets, o en entrenamientos activos de nuestros pilotos, más afecto a clases teóricas (aburridas?), preocupado en escribir algunos artículos, sus memorias y en la transcripción de algunos manuales de la Luftwaffe (quiza con distinto orden de prioridades). Aburre a sus ayudantes-traductores, repetitivo de anécdotas hasta el rechazo, bon vivant, mujeriego, alcoholico social, astuto para relacionarse con factores de poder político y económicos externos, poco afecto a involucrarse en las tendencias de su comunidad o del país, a diferencia de Rudel que lo hizo en exceso y sin renegar de ello (valga la foto arrodillado despidiendo el féretro de Perón con su bastón apoyado, aunque Galland sí despidió los restos de Douglas Bader en Inglaterra).Me resultó muy interesante reafirmar la historia de nuestra aviaci¢n de caza, con sus encuentros y desencuentros, donde uno nuevamente imagina esas malditas palabras: si hubiéramos... Creo que es un buen tema para el desarrollo de un nuevo libro.En resumen, uno se pregunta: ¨existieron dos Galland en la Argentina?, uno el que Ud. describe resultante de las entrevistas con los que lo conocieron y convivieron con él, simple, doméstico, regular, burócrata,un émulo de Ernst Udet, y otro, casi superhombre, director de orquesta, Creador de nuestra aviación de caza, inflado en sus logros, (por si mismo o por sus biógrafos). En lo único que coinciden es en: mujeriego y astuto Si me pregunta mi opinión: estamos en Argentina y es fácil contagiarse.
Reynaldo Menichini

Gracias Reynaldo!!, realmente excelentes las conclusiones y como se dice en la jerga: Dió en el blanco!!

IN MEMORIAN
Permitanme expresarme libremente en éste pedacito del blog; yó sé que quisieran seguir leyendo algún comentario sobre Galland, pero quiero rendirle un homenaje (me parece que suena muy solemne)o simplemente, recordar a alguién que hace hoy, siete años yá, se me fué de ésta vida. Esa persona que me llevaba de la mano, o en mi karting a pedal, a las vías lindantes de la I Br. Aé., y que disfrutaba tanto como yó de ver a las chanchas, o a los demás aviones; esa persona que me conseguía la Aeroespacio, que se la conseguía un amigo de la Base...que renegó cuándo le pedí que me firmara los papeles para el ingreso a la Escuela de Suboficiales, y que luego,no cabía en su orgullo al ver el uniforme azul. Por supuesto, no todas fueron mieles en nuestra relación, y hoy que soy Padre, veo en retrospectiva y me digo ¡Cuánta razón tenía!No sé sí soy o seré la persona que el soñó, pero trato de no defraudarlo, con mis aciertos y errores, pero muchas veces por nuestro estúpido orgullo, nos callamos cosas que después, es tarde para decirlas. Quizás, estás
líneas no alcancen para expresar tántas cosas....no sé sí la banda ancha llega hasta el cielo, pero desde acá te mando un mensaje: GRACIAS POR TODO, VIEJO!!
PEDRO OSCAR BENTANCOR (18-ENE-1936 - 21-SET-01)